dijous, 11 de febrer del 2010

El sector hotelero y turístico: “la gallina de los huevos de oro”

El turismo es actualmente la primera industria legal del mundo. Si se incluyen actividades relacionadas como el transporte, genera el 11% del PIB mundial bruto. Su crecimiento ha cuadruplicado el de la economía mundial en los últimos 50 años: si en 1950 hubo apenas 25 millones de turistas internacionales, en 2008 la Organización Mundial del Turismo contabilizó 924 millones. El peso del turismo es creciente en el Sur.

Hay ocho hoteleras españolas entre las 100 primeras del mundo, de ellas cinco procedentes de las islas Baleares.

Las empresas españolas se han caracterizado por replicar con muy pocas o nulas modificaciones el modelo empresarial que ya se conocía aquí, es decir, de sol y playa masivo, que de explotarse en el Mediterráneo y Canarias ha pasado a reproducirse en localizaciones vírgenes de América, especialmente del Caribe.

América Latina recibió 148 millones de visitantes en 2008, lo que significa un 16% del total mundial, según la OIT. Casi el 45% se dirige a México y Centroamérica (especialmente Costa Rica), mientras el Caribe representa un poco más del 30% (en este orden, República Dominicana, Puerto Rico, Cuba, Jamaica y Bahamas).

Varios grupos hoteleros españoles han sido repetidamente denunciados en México por arrasar selvas, acabar con dunas costeras y devastar manglares para llevar adelante sus proyectos, con escasas o nulas reacciones por parte de las autoridades. Se les ha acusado de prácticas depredadoras, de aniquilar los recursos naturales y de pasar por encima de todas las leyes medioambientales y laborales, incluyendo la Ley General de Vida Silvestre, que prohíbe la destrucción de manglares.

Un caso especial es la Riviera Maya, en el estado caribeño de Quintana Roo. En este espacio, un día virgen y de alto valor ambiental, las hoteleras españolas operan actualmente 35.000 habitaciones de hotel.

El modelo utilizado es el de turismo masivo denominado “todo incluido” que no sólo destruye el medio ambiente, sino que aporta escasos beneficios económicos al país (éstos se quedan dentro de las denominadas “ciudades de vacaciones”) y atenta contra los derechos laborales.

El denominado “modelo español” ha logrado abaratar las tarifas porque, al igual que antes hizo en Baleares y la costa mediterránea española, controla todo el proceso, desde la construcción hasta la gestión, a la vez que las agencias de viajes, las compañías aéreas, e incluso importan los alimentos.

Los derechos laborales también sufren fuertes mermas, con un número importante de personal que no cobra con el pretexto de que está a prueba, o por los llamados “días económicos”, en los que los empleados trabajan sin cobrar a cambio de que la empresa no inicie procesos de despidos. Hay trabajadores que llegan a dejar de percibir el 25% de su salario mensual.

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